Deuda con Delacroix

Hace algunos días atrás en el blog de Gonzalo cometí un error imperdonable y producto del cansancio, locura temporal, ignorancia, lapsus o lo que sea le atribuí “La libertad Guiando al Pueblo” Jean Luis David, igual que “La muerte de Sócrates”. En esta última obra y su autor estuve bien, pero a todas luces el autor de “La libertad Guiando al Pueblo” no es David, sino Eugène Delacroix. Gonzalo muy sutilmente me hizo ver mi error a través de un correito y me aclaró que Delacroix, desde el otro mundo debe estar enojado conmigo, y no es para menos, ya que en el año 2000, yo sabía que esta obra era de él, y desde entonces empezó a ser una imagen relevante para mí, no sólo por su simbolismo, si no también por su cautivadora fuerza.
Así las cosas, estoy en deuda con Delacroix, y pensando una forma de saldarla, me acordé que para una prueba de estética posmoderna, escribí algo acerca de “La libertad guiando al pueblo”, así que revolví mis cachureos hasta encontrarla. Al re leer el fragmento, me pareció que no era gran cosa ni muy bueno, como lo recordaba, pero de todas maneras quiero reproducir aquí las impresiones acerca de la obra tal y como las redacté el 11 de Octubre del 2000. Seguro son una mezcla de impresiones mías, lectura de textos de estética y opiniones del profesor, pero bueno acá va. Los especialistas en arte perdonarán mi poca precisión y mis vacíos, y a todos a los que esta imagen les diga algo (sea lo que sea) les agradeceré que aquí lo expresen. Así todos vamos compartiendo y aprendiendo unos de otros.
Espero que con semejante esfuerzo, Delacroix me perdone:
“Las ideas expuestas por el neoclasicismo, cada vez se van haciendo más macros, más prototípicas, y quienes toman estas ideas y las exaltan acorde a su realidad / contexto histórico son los románticos. El romanticismo representa estos ideales a partir de la realidad, de sucesos o detalles históricos pero fundiéndolos con la ficción, utilizando para esto símbolos. Este es el caso de “La libertad guiando al pueblo” en que una mujer con bandera, fusil y pechos descubiertos guía a los demás que no la ven, a excepción de de un personaje central. Esta imagen de mujer que se revela contra la agresión de la injusticia y negación de los derechos, es el símbolo que se inserta dentro de detalles realistas como la representación de las barricadas, los cuerpos semidesnudos, y las torres de la Catedral de Notredam (que es de donde efectivamente partían las protestas). Otros elementos de la realidad son los personajes sociales como el niño callejero, o el intelectual revolucionario que a su vez también es un símbolo ya que es un personaje de un nivel socio-económico superior que igualmente está comprometido con el movimiento.
Finalmente el único personaje que ve a la Libertad es un campesino, que en la ciudad encuentra el desorden y se ve afectado por la revolución, pero a pesar de esto es capaz de ver su promesa: La libertad simbolizada por la mujer.
Esta obra es de gran importancia por que además de testimoniar la constancia del compromiso del arte con su realidad social, del siglo XIX, constituye en sí misma un símbolo muy fuerte, que incluso en su época fue muy criticado, buscando su destrucción. Así con esta obra se puede constatar una vez más la unidad de pensamiento y arte en torno al movimiento revolucionario, unidad característica del siglo XIX, que se va expresando de diferentes formas, en el caso del Romanticismo la unión, el compromiso, está dado a partir de un hecho real que permite representar ideas mucho más importantes que van hacia la búsqueda de la esencia del ser humano.”
Y ya que de años nuevos se trata, mi deseo para este 2007 es que cada uno de nosotros se deje guiar por la libertad, y seamos capaces de vencer nuestros temores y neurosis, y nos atrevamos a perseguir nuestros sueños e ideales, pero con mucha fuerza y convicción.