Una disgresión, de alguien que pretende dedicarse a escribir. Una especie de collage irregular, con ideas, uno que otro chiste, algún titular de diario, canciones, inquietudes, cualquier cosa que me diga algo, y que le diga algo a los demás.

diciembre 26, 2006

Alegrías, penas, preguntas y envidias

El regreso al trabajo me pilló de mucho mejor humor de lo que esperaba. No sé si es un resto de espíritu navideño (no lo creo), o que ando con un biorritmo alto, o que se yo, pero el resultado es que llegué muy contenta a trabajar.

Mientras estaba de vacaciones, compartiendo con mi madre el trabajo en la feria artesanal, se inauguraron nuevas estaciones de metro de la línea 2, lo cual significa que puedo llegar directo en metro de mi casa al trabajo, sin tener que pasar por la tortura de una 311, y creo que este es el motivo de mi gran alegría hoy.

Soy así, me alegro con pequeñeces, pero de igual manera me entristezco con pequeñeces y eso me juega en contra.

Volviendo a lo del trayecto sólo en metro, involucra un tiempo de caminata considerable, pero mal no me va a hacer, todo lo contrario, y además puedo aprovechar estos meses que hay más luz y no hay lluvia ni barrial.

Igual admito que el sector no me parecía nada bonito y empecé la caminata con unos prejuicios un poco clasistas y bastante feos al respecto, quizás con esa errada percepción de sector pobre = sector peligroso, dando vueltas en mi cabeza. De todas maneras fue bastante tranquilo el camino, y se me calmó la histeria inicial, por que había mucha gente en la misma dirección hacia el parque industrial que alberga a tantas empresas.

Antes de eso, al salir en la estación Vespucio Norte un sol resplandeciente me iluminó la cara de frente, nublando mi vista con tanta luz, y esos segundos también fueron muy bonitos.

Además parezco cabra chica con los regalos que recibí esta navidad, un disco de Páez, el libro “El viaje del escritor” y una antología de cuentos latinoamericanos. Ninguno de ellos, sugeridos a mis familiares, si no que intuidos por ellos que al parecer después de 27 años empiezan a conocerme un poco. Eso en cuanto a los regalos materiales, los otros , los que importan de verdad, también estuvieron bien pero me los guardo para mí.

La celebración familiar fue un poco triste todos hicimos nuestro mejor esfuerzo y fue un rato agradable, pero durante la tarde estuve recordando las navidades de la infancia en la casa de las hortensias, de mi abuela (esa enorme que ahora está subdividida en horribles oficinas comerciales) y la cantidad de tíos, primos y amigos que atiborraban la sala. Ahora éramos 7 personas en vez que 25 o 30, si niños (digamos que mi hermano de 15 y toda su actitud cool no lo considero niño) y mi abuelo muy, pero muy silencioso … me encantaría saber que pensaba en ese momento. Ahora entiendo que las familias también tienen su ciclo de vida, y esto no es una pequeñez, y claro que me entristece, pero a la vez me moviliza y me obliga a inyectarme energías.

También estos días he echado mucho de menos a mi amiga Anja, que se fue a pasar las fiestas con su madre en Kenia. La conozco desde los tres años, desde el jardín infantil. Como a los 11 o 12 por diferentes circunstancias dejamos de vernos y siglos después, es decir el 2003 recibo una llamada telefónica de alguien que me dice “hola que extraño hablar contigo, hablas con Anja”, desde ahí hemos reiniciado y recreado una amistad ahora de “gente grande” pero las dos seguimos siendo en el fondo muy niñas, claro que ella ahora es madre y dedica sus horas, tiempo, afecto y trabajo a su enanita llamada Eve, que es una niña a quien yo quiero mucho. En estos últimos años ella ha crecido mucho (hablo de la madre) se ha estabilizado en un montón de ámbitos, y se ha hecho una mujer independiente que se juega por su hija, en el fondo tiene los pies bien puestos en la tierra aunque íntimamente no deje de soñar. También me pregunto si en el futuro me re encontraré con otros seres importantes que han pasado por mi vida, así como me he re encontrado con Anja. Me pregunto si de verdad todo es cíclico, y si de verdad como dice la canción de los Café Tacuba, todo “gira y da vueltas y rueda girando, gira y da vueltas y rueda y rueda”.

De regreso a lo de los pies bien puestos en la tierra, creo que a mi me falta un poco de eso, de tocar la tierra más seguido y sacarme los pajaritos de la cabeza, pero esa idea no me gusta. A veces Delia (mi hermana) me hace ver esto, y es duramente realista, con lo que me pongo un poco triste pero me planifico para hacer lo que creo importante, es como que a cada rato me dijera “ya pues, ponte las pilas” y aunque a ratos me molesta, le agradezco que me ayude a reaccionar. Delia se va ahora a Valencia y a París y la echaré tanto de menos como a Anja, por que las dos son importantes para mí, aprendo mucho de ellas y disfruto de su compañía (además de que le tienen paciencia a mi idiotez y a mi reiterada necesidad e estar sola y desaparecida por tiempos prolongados). Las echaré de menos durante este enero que viene (espero que la aventurera de la Anja regrese y no se quede por allá aunque tengo mis dudas …), y tengo que reconocer que me da envidia saber que mientras yo cruzo un Santiago subterráneo ellas estarán explorando otras tierras.

8 Comments:

Blogger Alvaro en OZ said...

holitas¡¡ paso rapidito no alcancé a leer mucho pero despues con tiempo lo hago, espero que hayas pasado una linda navidad

saludos ¡¡¡

7:42 p. m.

 
Blogger Pacita said...

Estimada Roxy : ! Claro que vas a encontrar gente especial en esta vida !.
Quiero decirte que me dan ganas de cobijarte a concho ... te digo dos cosas:
a) Que no me parece irrelevante esto de que ahora puedas acceder a tu trabajo en el metro, ya que està en jugo nuestro principio de calidad de vida y salud mental.
b) Que al igual que tù tambìen extraño esa familia que era la mia y que ya cumpliò su ciclo ...
Un abrazo

8:07 p. m.

 
Blogger Unknown said...

Me encantaria ver las lineas nuevas del metro, la ultima que alcance a ver fue la del paradero 25 de Gran Avenida que quedo muy bonita.

Me alegro de que el pascuero te haya regaloneado, lo que es aca, lo pasamos muy tranquilamente.

Que te siga yendo bien.

Cariños...

11:38 p. m.

 
Blogger Sólo Felipe said...

Hola Roxi: a mí me pasa lo mismo. El trabajo no me ha dejado salir de la ciudad ya en tres años y envidio a todo el mundo que puede darse esos viajes de lujo.

Pero por otro lado, me gusta ver a Santiago sin gente, donde todo parece más calmado.

Saludos amiga, y espero que tus fiestas hayan sido felices.

11:52 a. m.

 
Blogger Alvaro en OZ said...

yo también tengo amigos que viajan y recorren nuevas tierras..a mi me gustaría hacerlo, pero a veces la vida nos da otros rumbos...lo inportante es que su nuevo viaje en metro sea una aventura diaria

saludos ¡¡¡

1:02 p. m.

 
Blogger boris said...

roxi, estimada, me gusto esto que escribiste:
"me alegro con pequeñeces",
te deseo para el 2007 que te sigas alegrando con pequeñeses todos los días, un abrazo, boris

3:59 p. m.

 
Blogger Gonzalo Villar Bordones said...

lindo relato amiga. a mi el metro, solìa hacerme llorar.

y llorar deasatadamente, preocupando a los pasajeros y al paisaje.

un beso para tì.

8:37 p. m.

 
Blogger diabluz said...

hola amiga! pero que buenos regalos, hasta estación nueva del metro que mas queris ;)
que bien tu amiga en kenia y hermana en las europas, igual eso reconforta ya te daras tus vueltas pero por ahora tienes tus espías que te van a mandar fotos y experiencias, no es malo...
roxi un gran abrazo y que el 2007 venga wueno wueno, casa nueva y nuevos aires, se augura un buen año.

11:25 p. m.

 

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