Sin embargo

Una disgresión, de alguien que pretende dedicarse a escribir. Una especie de collage irregular, con ideas, uno que otro chiste, algún titular de diario, canciones, inquietudes, cualquier cosa que me diga algo, y que le diga algo a los demás.
Una idea que me ronda hace demasiados años, y que he intentado atrapar en diferentes formatos, semi infructuosamente. Imágenes incandescentes que me vinieron a la cabeza en forma automática, mientras leía una entrevista al cineasta, guionista y escritor sueco Ingmar Bergman. Muy lejos de su tremenda narrativa visual, sus planos mesurados, y sus tiempos de reflexión, estas imágenes aceleradas, recargadas, reiteradas y medias neuróticas, son una representación aproximada de cómo percibo a Santiago. Y me gusta mi ciudad, aunque sea un caos, aunque la mayoría de la gente ande idiota, y aunque el smog nos carcoma el cerebro ... pero el alma no, ESE ES NU8ESTRO TERRENO en nosotros está impedirle la entrada, generar espacios para la creatividad y conservar una sonrisa enérgica, a pesar de todo. Contra el smog y la televisión que nos adormecen propongo para este fin de semana una maratón de Bergman, esa es mi receta. ¿Alguien me sugiere otro director?
Me fui de un extremo al otro.
De no leer casi nada (salvo el horóscopo de lun, o las noticias en línea acerca de la participación de Fernando González en las olimpíadas) a leer a Jean Cocteau.
Cambio brusco, sin duda, sobretodo considerando que el tiempo que antes dedicaba a la lectura, ahora lo tenía destinado a ver por ejemplo la teleserie de Chilevisión (diosito, supongamos que existe, me libre de cometer nuevamente semejante atrocidad).
Bueno, así están las cosas, estoy leyendo a Cocteau, y es un animal, una bestia atroz, cada una de sus palabras, sus combinaciones, sus intensidades, son unos cuchillos (o más bien unos alfileres aparentemente inofensivos) que te abren la piel con precisión, y van directo a tus entrañas, removiéndolas en un casi dolor, un casi dolor tibio.
En particular "Los padres terribles" me tiene media en trance, ayer iba en la micro, en el metro, incluso mientras caminaba, leyendo enajenada, no podía parar. Unos diálogos tan inteligentes, tan certeros, que llegan a dar miedo. La acción gira en torno a una familia muy encerrada y muy particular, caracterizados por un desorden triste que los mantiene como una unidad irreductible. El desorden interior patológico de cada uno de los integrantes de la familia, es justamente lo que los une, y eso se evidencia claramente en los espacios que ocupan y en su forma de interactuar con la presencia fantasmagórica de los que están fuera de ese núcleo.
Bueno, la cosa es que ese desorden triste me recordó mucho a mi familia, a mi infancia, por que pesar de que las situaciones que ocurren en la obra de Cocteau distan mucho de las vividas por nosotros, hay una energía densa, una atmósfera enrarecida muy similar.
Y ojo que no es crítica a mis progenitores, es distanciamiento, es mirar desde afuera ... y siento que hemos vivido enfermos durante mucho tiempo, pero exageradamente enfermos. Y me pregunto si fuera de ese núcleo las experiencias serán similares, quizás sí, quizás no, tampoco se trata de que todas las familias del mundo sean disfuncionales, no sé estoy desvariando quizás.
Me pasa un poco que siento que de alguna manera, con mucho trabajo, concentración y tiempo me he ido limpiando de las culpas, de los resentimientos, de las rabias, y que hoy soy una mujer feliz, y desde esa felicidad puedo valorar lo bueno de cada uno de ellos, dejando de lado las críticas y las recriminaciones.
Y se siente bien, se siente muy bien dejar el desorden triste atrás. Y le agradezco a diosito (por que claro que debe existir si dejé de ver la teleserie de CHV) por este bienestar.