Una disgresión, de alguien que pretende dedicarse a escribir. Una especie de collage irregular, con ideas, uno que otro chiste, algún titular de diario, canciones, inquietudes, cualquier cosa que me diga algo, y que le diga algo a los demás.

abril 27, 2009

Continuidad y dispersión de mediodía

Había jurado no tomarme más un café caro en esa cafetería internacional del angelito, o sirena? No sé nunca he entendido bien esa ilustración. Es que me encantan esos cafés, el Capuccino con leche descremada y esencia de avellana sin azúcar es mi favorito, pero por otro lado me carga la idea de pensar que es un lugar estandarizado, y que da igual si me lo tomo en Provi - Santiago, o en Cibeles - Madrid, o en cualquier otro rincón del planeta, y el Café y ambiente será exactamente el mismo, con lo que se pierde todo lo inesperado, lo característico, la gracia local. Y esas sonrisas por encargo, y que te pregunten el nombre casi "espontáneamente", y un montón de otras actitudes y cuidados minuciosos, todo sacado del manual del empleado perfecto, buena onda y servicial.

Por esto, y por que no es razonable gastarse dos lucas diarias en un café (a no ser que uno sea millonario o tenga un descriterio ... tal con la línea de crédito) había jurado no tomarme nunca más el capuccino venti (ya detallado anteriormente).

Cada vez que tuviera ganas de tomarme uno, iba a hechar los 2050 pesos en una alcancía con lo que a final de mes tendría tanta plata como para comprarme una cafetera bacán, y así saciar mi nueva obsesión, ja, ja.

Ese era el plan hasta el sábado, pero a medio día al salir del gimnasio tenía un vacío gigante en la guata. Entremedio del entrenamiento había tomado una leche cultivada que no había servido de mucho, y mi café espumoso me llamaba. Y como está justo al frente, nada que hacer, caí nuevamente.

Con café y libro de Raúl Ruiz, me instalé en una mesa de afuera a disfrutar del momento, apenas distraída por el movimiento del entorno.

Tenía que hablar con la Anja a quien iba a ver dentro de un rato, y con otra amiga que se quiere casar y resulta que yo voy a ser su madrina.

Pero era temprano aún así que me perdí en la lectura. Cada tanto me anotaba algo en la libretita, una idea incompleta, una imagen sacada de contexto, cualquier cosa que me generara la lectura de Ruiz, iba a parar a la libretita, de manera inconexa, errática, pero ese tipo de palabras / apuntes me cautivan, por que después los retomo arbitrariamente en cualquier otro momento y me sugieren cosas nuevas, que por lo general no tienen nada que ver con el concepto central que les dio origen.

Son como pequeñas fugas de energía, que a su vez, generan nueva energía. No sé bien cual es el proceso, pero algunas cosas van a parar ahí, y las atrapo en el papel:

AMNÉSICOS / DESPROGRAMADOS / MEDIO MUERTOS

Predomina el azar y el vértigo

La inmovilidad llama al movimiento. El movimiento engendra la inmovilidad.

La inmovilidad disimula el movimiento; ella es su inconciente.

Yo ahí inmóvil, concentrada en las palaras, pensando cada tanto ¡que excelente!, entremedio una niña me deja una notita pidiendo monedas, no sé mucho como reaccionar con el papelito que casi se vuela, la niña desaparece, pero derrepente está ahí de nuevo, y igual le paso las pocas monedas que tengo. Sigo leyendo y anotando cada tanto:

Imperceptible, disperso y marginal, irrisorio y por lo mismo aterrador.

Accidentes imperceptibles.

Un señor mendigo de edad indefinible, se apodera del jugo de arándanos que dejó en la mesa de al lado un tipo de 30 años. También mete la mano al basurero a ver si logra rescatar algo. Trato de hacer como que no lo miro, para que no se vaya a sentir incómodo, pero igual se me escapan los ojos y termino mirándolo fijamente, me sonríe y automáticamente le devuelvo la sonrisa.

Ya me duele un poco la cabeza con tanta lectura, el capuccino se acabó hace rato, ya no me queda más espuma con la que jugar. Se cruzan en mi cabeza dos ideas de diferente índole: por un lado pienso que debo leer cuanto antes algo sobre Teatro de Espejos de Athanasius Kircher, y por otro percibo repentinamente que estoy más despeinada que la cresta.

Claro, por que olvidé hechar una peineta en el bolso y lo descubrí recién después de ducharme en el gym. Con mi mejor cara me amarré todo el pelo enredado y pensé: filo me compro una peineta en la esquina, pero entremedio se me cruzó el café y olvidé todo lo demás.

Entonces dejo el café vacío y cierro el libro de Ruiz y parto a la farmacia, y esto es insólito, pero en tres farmacias seguidas no tienen peinetas !!! Finalmente encuentro una al aldo de la galería drugstore, y empiezo a peinarme sentada en una banquita por ahí.

Por la hora que es la Anja ya debe estar por llegar, tengo la estúpida idea de que llegará vestida igual que yo, como un clon: la veo llegar con jeans medios grises estilo sucio (las hueás que uno se compra: un jeans nuevo que parece viejo), y con una polera negra que en toda la parte de los hombros es de encaje delgadito por lo que se ve el bretel del sostén. Eso es muy lindo, me gusta ese detalle, pero me carga la idea de ver a mi amiga vesida igual que yo. Idea tonta, sin nigún fundamento, por que eso nunca ha ocurrido al menos en los últimos 27 años. Por que cuando teníamos 3 años si que nos vestíamos igual, yo no concebía tener algo lindo sin que le regalara una prenda o juguete igual a mi amiga, y viceversa. Recuerdo perfectamente un chaleco azul marino con dos líneas burdeo sobre el pecho y al lado izquierdo más o menos cerca del corazón un caracolito bordado. Andábamos para todos lados, una como espejo de la otra. Pero ahora años después esa idea ya no me parece muy buena.
Mi amiga llega finalmente, vestida normal, diferente que yo, evidente, y se esfuma mi idea de la imagen / copia / devuelta.
Quizás tanta especulación teórica / plástica de Ruiz referente a las imágenes, me está haciendo desvariar más de lo habitual.

6 Comments:

Blogger Ma. Antonieta said...

Me cago de la risa con tus posts, eso de estar leyendo a Ruiz y acordarte que estas chascona es simplemente NOTABLE, te hace humana jajaja

5:28 p. m.

 
Blogger arawaco said...

Un «pase» sin necesidad de algún alucinógeno.
¡¡ estupendo !!

3:19 p. m.

 
Blogger boris said...

roxiiiiii, que bien que tienes tu libretita, para anotar lo que vas observando, mira que la inspiración de repente puede aparecer..bueno no solo la inspiración aparece

un abrazo
pd: sigue siendo distinto!!!!

11:07 p. m.

 
Blogger Alvaro en OZ said...

son ricos los café del starbucks ( es una sirena la que aparece por su relación con los marinos dado que la cadena nació en Seattle) pero el drama es que son todos iguales....en Bali vi dos, pero siempre estaban vacíos.....

¿y el señor vagabundo habrá encontrado algo para acompañar el jugo de arándano?

saludos

7:24 a. m.

 
Blogger CHOCOLATITO said...

Me gusta la idea de sentarme en un café y disfrutar de un libro mientra a veces uno desvaria en cuantas ideas pasan por la cabeza de uno, todo estaría genial de no ser que el café mas cercano esta a 40kms de aqui jajajajaja.

Damn se me antojo un café como el tuyoooooo.

9:11 p. m.

 
Blogger Cathyta... said...

Amiga mía de mi cucharon! Adoro que escribas así, es como si fueras tu misma la que me lo cuenta, me imagino tus caras dramaticas y todo lo demás y me rio sola... =D

A ver si este domingo repetimos nuestra rutina =)

1:31 a. m.

 

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