Una disgresión, de alguien que pretende dedicarse a escribir. Una especie de collage irregular, con ideas, uno que otro chiste, algún titular de diario, canciones, inquietudes, cualquier cosa que me diga algo, y que le diga algo a los demás.

mayo 22, 2006

El azar de la lectura

Ipnauj en su blog, http://vivalainmortalidad.blogspot.com presentó un texto con el que pretende ganarse los 100 libros, premio del concurso "El libro que cambió mi vida" de la DIBAM. El texto que escribió, está bien bonito así que les aconsejo que lo lean. Producto de su lectura y de lo propuesto en el concurso, me puse a pensar cuál es el libro que cambió mi vida, pero debido a mi carácter disperso, y a las lecturas tan variadas que me han acompañado durante mi existencia, me paseé por muchos títulos desde la infancia hasta ahora, para finalmente llegar a uno. Igual quedaron afuera un montón de grandes autores que han sido importantes para mí, así que quedo un poco contrariada por eso, pero que se le va a hacer, a veces hay que elegir.
Así pues yo también voy a la pelea por los 100 libros, a ver cómo me va !!!
Este es el texto que presenté para el concurso:
El azar de la lectura
El azar, los libros y la lectura me han habitado desde la infancia. Recuerdo que mis padres siempre nos regalaban libros a mis hermanos y a mi, libros que disfruté en interminables tardes de lluvia, o que me acompañaron mientras tuve sarampión, peste cristal o cualquiera de esas virulentas enfermedades que a los adultos tanto preocupaban y que a los niños tanto nos aburrían. En esos días de reposo mi gran alivio fue leer, leer y leer. Así conocí Los Pecosos de Marcela Paz y me identifiqué con las historias de amistad, imaginación, y travesuras de estos niños. La misma autora en compañía de Alicia Morel, escribió Perico trepa por Chile, libro que me permitió conocer las zonas más recónditas de mi país, acompañando a este intrépido niño, que vivía de una manera aventurera tan diferente a la mía.En la adolescencia leí algunos textos de Alberto Fuguet que en el momento me cautivaron bastante (Mala Onda, Sobredosis) pero que ahora a la luz de los años, sin desmerecerlos, ya no me parecen tan importantes. No obstante, creo que esa es justamente la gracia de los libros, que su lectura varía según las experiencias de vida con que los enfrentemos. Por eso siempre se puede retomar un libro y re descubrir en él cosas diferentes. A menudo me pasa, que marco páginas o subrayo textos que me parecen reveladores, y tiempo más tarde, buscando esos fragmentos relevantes, al releerlos me siguen cautivando pero de una manera diferente. A veces incluso sucede que el párrafo subrayado ya no tiene ningún sentido para mí, pero sí el siguiente o unas palabras que venían antes. Es algo azaroso, es una conexión con las palabras y el lenguaje que varía cada vez, sorprendiéndome. Siguiendo con el azar, creo que ha jugado un rol bastante importante en la elección de mis lecturas. Cuando todavía éramos niños mi madre nos llamó a mis hermanos y a mi y nos mostró un mueble que contenía una colección de “Clásicos de la literatura universal”, en ese entonces probablemente ni sabíamos el significado de las palabras clásicos y literatura, sin embargo los teníamos frente a nosotros como un valiosísimo legado. Desde ese momento en adelante siempre que necesitaba leer algo recurría a esa biblioteca, y sacaba todos los tomos desordenándolos y guiándome por la intuición, o por la sonoridad de las palabras del título o de cualquier párrafo seleccionado siempre azarosamente, para decidir si yo “sintonizaba” o no con ese texto, y por lo tanto si debía leerlo. Este es un ejercicio que perdura hasta hoy, y así fue como me acerqué a grandes autores como Víctor Hugo, Virginia Wolf, y por supuesto mi favorito, el argentino Julio Cortázar. De Victor Hugo, puedo decir que Los Miserables me abrió la puerta a todo un universo ignorado, y además fue una clase magistral de narración, en el que a cada momento me sorprendía con cómo se entrecruzaban tan genialmente las tramas, y siempre invariablemente todo coincidía. De Virginia Wolf me cuesta explicar lo maravilloso que fue descubrir a través de Las Olas, que un relato completo, que vidas completas, puedan ser contadas desde soliloquios, desde esa hermosa interioridad que hace diferente y especial a cada ser humano. De Julio Cortázar lo primero que leí fue “Libro de Manuel” que me conmovió por su crudeza y rebeldía, fue amor a primera lectura. De ahí derivé en sus otros textos, que me resultan todos imprescindibles, pero ya que hay que elegir uno me quedo con “El examen”, relato en el que aparentemente no pasa “nada” (en términos de acción), y sin embargo pasa tanto. Cuando lo leí, todas esas emociones me eran tan familiares que no podía creerlo. Ese transitar de un estado a otro, esas emociones tan cotidianas, en un recorrido por una ciudad (que es Buenos Aires, pero que perfectamente podría ser Santiago) contradictoriamente conocida y ajena. Una amalgama de aburrimientos, amores, tristezas, pequeñas alegrías, ideales, convicciones, pero sobre todo preguntas, siempre desde la interioridad de los seres.

3 Comments:

Blogger Ipnauj said...

Nadie puede pretender ser algo si no ha leído a Cortazar. Ese es mi caso.

Un gran saludo.

11:01 p. m.

 
Blogger doctormunozpilichi said...

exelente,mente creativa,con gran comprension de tu self.roxana te felicito me lleno de ogullo y admiracion hacia ti ya que no solo piensas sino que sabes hacerlo. idola

6:56 p. m.

 
Blogger aguirrebello said...

Muy buena reflexión sobre el azar y su arribo a obras inmortales.

Ojalá que te vaya bien en el concurso, pero también a mi viejo amigo Ipnauj, y a mí, que me sumé al concurso, con un relato que algún día caerá en mi blog.

AAB

6:09 p. m.

 

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