Una disgresión, de alguien que pretende dedicarse a escribir. Una especie de collage irregular, con ideas, uno que otro chiste, algún titular de diario, canciones, inquietudes, cualquier cosa que me diga algo, y que le diga algo a los demás.

abril 28, 2006

Lo bueno y lo malo, novedades en Santiago.


Hay hartos proyectos que fueron impulsados por el gobierno anterior, que están funcionando hace meses en Santiago. Hay muchos más que prometen renovarle la cara a nuestra ciudad. Son múltiples las iniciativas destinadas a mejorar nuestra calidad de vida, llenas claro está de buenas intenciones.
Igual creo que lloré cuando Lagos entregó el mando y se fue en medio de aplausos, o cuando nuestra Presidenta, abrazó a niños antes de entrar a La Moneda (lástima que se supo después que algunos de sus colaboradores son mataperros), pero hay que admitir que la buenas intenciones muchas veces se quedan en eso. De las buenas intenciones, algunas pasan a aplicaciones prácticas exitosas y otras definitivamente no.
Hay un montón de ejemplos, pero yo entendiendo bien poco de política, de planificación, de gestión y evaluación de proyectos, tomaré dos, las dos que más me afectan en este momento y les contaré como a partir de hechos reales, y desde mi sesgadísima y limitada percepción personal, los considero buenos o malos, según si han mejorado o empeorado mi calidad de vida.
Para mí el Centro Cultural Palacio La Moneda ha sido lo bueno, y el Transatado, perdón Transantiago ha sido lo malo.
Los dos son proyectos más o menos nuevos, y hay que darles tiempo para que se desarrollen, pero el transantiago ya me tiene media sacada de quicio, y eso que tenía hartas esperanzas puestas en él, por que vivo en providencia y trabajo en huechuraba, y la distancia es abismante.

Ejemplo de cómo el transantiago ha empeorado mi calidad de vida.
Ayer en la tarde cometí la imprudencia de tomar una transantiago, que excepcionalmente pasaba por la esquina (milagro!), en vez que esperar una micro amarilla convencional.
Pésima decisión.
Llevaba mis moneditas así que no fue tanto atado pagar, pero antes tuve que esperar a que uno a uno pagaran muy lentamente todos los que estaban antes que yo, y mientras tanto el chofer se bancaba los bocinazos de los autos que estaban atrás, ya que no podía partir hasta que todos subieran para cerrar la puerta. Además los boletos se atascaban en la máquina y la mayoría de los pasajeros le reclamaba con palabras por decir lo menos muy poco amigables, como “puta la huéa, esta mierda no da ni boleto”. El chofer contaba hasta diez y decía, está más arriba, espere un segundo, sáquelo, etc. Nada que hacer, todos seguían insultándolo a diestra y siniestra. El chofer estaba rojo de rabia, pero se comió toda su ira y liberó el torniquete de la máquina agregando “Ya pasen así no más”.
El mismo show y la consiguiente pérdida de tiempo y confirmación de que el servicio no funciona se repitió en cada esquina que había un paradero.
Conclusión, además que el recorrido fue mucho más lento, todos llegamos más tarde a las casas, y si el chofer no se consigue otro trabajo pronto, tendrá colon irritable de aquí a máximo tres meses seguro.
Además los asientos muuuuy duros, y la mayoría dados vuelta para “aprovechar mejor el espacio”, lo que sumado a la velocidad lenta y los frenasos, y los reclamos múltiples de todos, te asegura un dolor de cabeza que te lo encargo.
Todo esto suponiendo que la micro blanca pase antes de una hora, cosa que no es seguro. Yo he estado al borde de las lágrimas esperándola y he visto a gente llorando de verdad por esto. Por suerte las amarillas igual todavía existen, aunque las siguen sacando y sacando y no sé que irá a pasar después. Sé que son más inseguras, que contaminan más (y este es un gran tema, desde acá hoy no veo el san Cristóbal), pero después de un largo día de trabajo te permiten llegar antes a casa, y esto es impagable.

Ejemplo de cómo el Centro Cultural Palacio La Moneda ha mejorado mi calidad de vida, y lo seguirá haciendo.
Acá en realidad, y para ponerle color, no me basta con un ejemplo sino que tengo 2.
- Me permite acceder a exposiciones de arte que alegran mi alma, como México del cuerpo al cosmos, con piezas arqueológicas de una gran belleza, con miles de símbolos para intentar entender, pero sobre todo para maravillarse. La reiteración de imágenes como el espiral (el origen de la vida), la dualidad anciano-niño, hombre-mujer, etc. Igual acá yo rayo un montón por que tengo una fijación con los MAYAS. A propósito si les interesa el tema lean el POP WUJ (versión más correcta y cercana al original del mito histórico Ki-ché, mundialmente conocido como Popol- Vuh) y El Factor Maya de Argüelles. Me pegué con los mayas, para variar, pero más allá de esta exposición puntual el espacio es precioso y amplio, y promete tener siempre exposiciones de gran calidad como esta. Ahhh, además hay un espacio permanente dedicado a la artesanía chilena (pero artesanía de verdad, inspirada en nuestros pueblos originarios).
- Me permite acceder a nuestro patrimonio cinematográfico y audiovisual nacional a través de la CINETECA NACIONAL. Qué mejor para alguien que ama el cine, saber que está ahí nuestro archivo, nuestra memoria, y que podemos acercarnos a él cuando queramos. Además la sala de cine de la Cineteca está súper buena y no sólo hacen ciclos de cine chileno, sino que además están constantemente haciendo ciclos con los clásicos del mundo. Una belleza.
Además la Cineteca, tiene proyectos formativos como talleres y seminarios, y esto es lo que más me gusta, por que postulé al Taller de Guión de Cine, que dictará el Dramaturgo Benjamín Galemiri, a partir de la próxima semana hasta Septiembre y quedé!, estoy demasiado, demasiado contenta por eso. Además el taller es gratis ¿Qué mejor?

En la vida siempre hay de todo, cosas buenas y malas, las buenas hay que saber verlas por que a veces pasan piolita si uno tiene tendencia a ver sólo lo malo (una actitud muy chilena creo yo). Lo mismo pasa con nuestra ciudad, y hoy que ando positiva, prefiero quedarme con lo bueno, ahhh y ojalá el transantiago mejore, así quizás no me demore 1:30 hrs en llegar a mi lugar de trabajo. A todo esto igual estaría bueno encontrarme un trabajo en provi, en eso ando enviando y enviando CV´S. ¿Algún datito?

2 Comments:

Blogger boris said...

roxi
tienes toda la razon, el centro cultural la moneda es precioso, ojala se siga aprovechando con buenas exposiciones, junto con la bibloteca santiago, matucana 100 son los buenos recuerdos de la era lagos..
mucho éxito en el taller, ojala sea provechoso para tus proyectos
saludos, boris

7:14 p. m.

 
Anonymous Anónimo said...

cronopia que amas los cronopios... cultiva la natural simpleza,que no te marchiten vacias e inertes estructuras. bella entre las bellas, tu taller resultara provechoso,siempre que les brindes tu calida brillantez. te quiero, te necesito

9:54 p. m.

 

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