Una disgresión, de alguien que pretende dedicarse a escribir. Una especie de collage irregular, con ideas, uno que otro chiste, algún titular de diario, canciones, inquietudes, cualquier cosa que me diga algo, y que le diga algo a los demás.

febrero 18, 2008

Real Monasterio de La Encarnación

A la mañana siguiente partí en Metro al Palacio Real, la estación más próxima es Ópera.
En general en Madrid con un buen mapa de la ciudad más la referencia del metro, puedes llegar a casi cualquier lugar sin mayor problema.
El Palacio Real, estaba cerrado por actividades oficiales, así que me tuve que conformar con la idea de pasar a la vuelta (después de las otras ciudades al regresar a despedirme de Madrid).


Así que aproveché de pasar al Real Monasterio de La Encarnación (que está muy cerquita), y me quedé un poco choqueada con el concepto católico de las reliquias.
Ya había visto un par en otros lugares años atrás, pero nunca en una concentración tan exagerada como acá.Tienen en este monasterio un relicario (justo atrás del altar) que consiste en una habitación llena de vitrinas con cofres de maderas, piedras y metales preciosos muy trabajados, con mucho detalle, que contienen huesos de los más diversos santos (más de 700 piezas aseguran).
Esta cultura de sacralizar los restos simplemente no la comprendo, así que fue muy raro estar en ese lugar, tan silencioso, poco iluminado y con un frío que no tengo palabras para describir. Quizás es un frío de muerte, de ánimas que andan rondando, o de energía extraña que emanaba de esos huesos.
A este lugar van las monjas a rezar, cuando quieren un momento de máxima privacidad y de conexión mística con Dios, ¿raro cierto?, más fácil (no, fácil no es la palabra correcta), más probable encontrarlo en nuestro interior, o contemplando el mar, o las estrellas o amando o algo así, creo yo. Pero bueno como está claro que no soy monja, ja, ja, ja, como que da un poco lo mismo mi opinión, total cada uno con sus creencias y con su opciones de vida.
Dentro de las piezas destaca el vaso que contiene la sangre de San Pantaleón, que supuestamente (lo siento pero me resulta imposible creerlo por motivos prácticos) se licúa de forma milagrosa todos los años el día 27 de julio. El detalle es que son 3 o 4 gotitas que se licuan año a año, en una ceremonia que es televisada, y en la que tanto los fieles como los televidentes, ven como efectivamente se licua. Esto sí que es raro, por que si son un par de gotitas, más los focos de iluminación del evento, más la concetración de gente, y el calor, a estas alturas ya se hubieran evaporado, ¿o no?
Es que así es la fe, sin questionamientos lógicos, basta con creer para que sea cierto.
Esta última idea es linda, hasta poética, así que me dan un poco de envidia los afortunados que tienen Fe.
Pero esa Fe sin barreras, sin preguntas, sin dudas. Yo estoy a kilómetros, a años luz de eso, desde aproximadamente los 15 años (después de haber sido una niñita fervientemente católica que se iba a misa sola el domingo si sus papás se quedaban dormidos). Bueno eso en cuanto a la Fe Católica o religiosa, por que en cambio si tengo mucha Fe en mi, en los seres que amo y en el ser humano en general. Igual a veces entre sueños cuando tengo alguna preocupación digo "Diosito ayúdame", y ocasionalmente me pego su rezá también. Así que en realidad me conflictua bastante el tema.



Todo esto me daba vueltas en la cabeza cuando me alejaba del Monasterio, y de repente ya estaba nuevamente frente al Palacio Real y me topé con el cambio de guardia. Una ceremonia muy colorida sonorizada con la dulce y juguetona música de un flautín.


Después me quedé contemplando los exhuberantes verdes de los árboles y plantas de los jardines Sabatini. Y me andube enamorando un poco de las esculturas ecuestres.

3 Comments:

Blogger arawaco said...

El querer trascender invita a perpetuar las cosas más allá de la muerte; no deja de ser mórbido el tener los huesos como una reliquia.
Creo y sin pretender herir suceptibilidades que es comparable a las otras creencias religiosas, además de ser una forma de amarrarse al pasado y querer traerlo al presente.
El ver un cambio de guardia resultará un buen pasatiempo pues toda la marcialidad del caso resulta llamativa.
Me parece curioso lo atractivo que resulta a las mujeres el caballo, no sé, creo que les acapara muchos de sus sentidos.

11:44 a. m.

 
Blogger Alvaro y sus desvaríos said...

he visto varias veces ese tipo de reliquias, y cuando chico nos hacían rezar frente a una.....me daba un poco de asco esa astilla de hueso, y me pregunto ahora si será de verdad o será solo un hueso de dueño NN. Pero la fe de las persons es fuerte y hace mover montañas , y grandes montañas


saludos

4:17 p. m.

 
Blogger diabluzero said...

jaja entretenido leer tus voladas, yo igual lo encuentro raro eso de guardar y adorar huesos, prefiero creer que el alma va mucho mas alla que el cuerpo... y para que hablar del tema de la fe, de eso estoy seguro, creer ciegamente puede hacer realidad las cosas mas improbables, lo malo es que esa realidad no esta regida por ninguna moral ni criterio en el sentido humano, es puro poder de la mente, hay que puro leer las atrocidades que se han hecho en el nombre de dios.... o basta mirar alrededor... pero demas que es sano y necesario creer y tener fe en algo.
saluditoooosss

11:15 p. m.

 

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