Una disgresión, de alguien que pretende dedicarse a escribir. Una especie de collage irregular, con ideas, uno que otro chiste, algún titular de diario, canciones, inquietudes, cualquier cosa que me diga algo, y que le diga algo a los demás.

febrero 18, 2008

Mi hermano


La noche anterior a la partida de Enrique desde Madrid a Granada, disfrutamos una deliciosa sangría y conversamos muchísimo sobre la vida, las relaciones y nuestra familia. Todo un mérito para dos seres humanos provenientes de un núcleo dónde nunca se habla de nada, y muchísimo menos los temas importantes y complejos, de un nucleo donde la mayor parte del tiempo se deja que las cosas simplemente pasen.

Mientras lo escuchaba, miraba atentamente sus ojos chinitos y sus gestos faciales con un toque aún infantil que contrastan con su vocabulario y voz graves, y su actitud de "Yo soy un adulto". Lo miraba y experimentaba gran admiración al percibirlo tan inteligente y tan conciente además.

Es un tanto soberbio eso sí, pero creo que esa actitud se le va a ir quitando con el tiempo cuando le toque conocer otras realidades y personas fuera del microcosmos de un colegio cuico: Mini universo que académicamente otorga una formación impecable y con acceso a situaciones privilegiadas (viajes, instalaciones, laboratorios, textos de estudio, etc) pero que humanamente / socialmente es bien deficiente en cuanto al tipo de relaciones que se establecen, y a unas definiciones de prioridades vitales bien cuestionables según mi punto de vista (habla una sobreviviente del mismo sistema educacional).

Después nos fuimos a armar su maleta, y reímos de nuestra escasa capacidad de orden y descordinación para este tipo de tareas. Finalmente, tarde ya, dormimos un poco por que en la mañana temprano el partía desde Puerta de Atocha.

Desayunamos juntos en la estación, y seguimos riendo, como lo veníamos haciendo desde los días anteriores, hablando bastantes incoherencias o chistes que requieren de un nivel de abstracción medio rebuscado, que a ratos ni nosotros mismos comprendíamos si nos despistábamos un poco o si no estabamos lo suficientemente atentos.
Nos despedimos hasta nuestra próxima reunión en Córdoba, y con pasaje en mano pasó el riguroso control de seguridad (muchísimo más exagerado que en otras ciudades y estaciones, esta es una de las herencias del 11M), mientras yo lo veía desde el otro lado del vidrio.

Ahora Madrid me esperaba a mí solita, para que descubriera los rincones que aún me faltaban. Entre ellos el Palacio Real, el Templo de Debod, el Teleférico, Plaza de España (y el homenaje escultórico a Cervantes), y tantos otros.

5 Comments:

Anonymous Anónimo said...

de viaje señorita??

5:53 p. m.

 
Blogger Alvaro y sus desvaríos said...

tiene cara de guagua su hermano, de niñito inocente

y ud se parece a el???

saludos ¡¡¡¡

7:45 p. m.

 
Blogger Hank Chinaski said...

ya salí de los libros.

También estuve por esos lados alguna vez, y me fui tambien a Venecia, pero son otros temas.

Lo del colegio cuico no lo habia pensado, creo que es mejor formarse como corresponde y luego caer en la realidad, que estar enfrentado a la realidad con una educación de mierda y luego seguir ahí...

buen post

chaucha

8:42 p. m.

 
Blogger Roxi said...

Bueno Hank, si lo pones de esa manera creo que tienes razón

8:59 a. m.

 
Blogger arawaco said...

La familia.
Es agradable estar con quien se comparte algo que va más allá de la amistad.

12:27 p. m.

 

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