Una disgresión, de alguien que pretende dedicarse a escribir. Una especie de collage irregular, con ideas, uno que otro chiste, algún titular de diario, canciones, inquietudes, cualquier cosa que me diga algo, y que le diga algo a los demás.

septiembre 28, 2006

TRASHUMANCIA

Monólogo inspirado los mitos de la Creación Selk´nam y Mapuche.
Una hija huérfana, sola en la inmensidad de la nada evoca su historia y a su creador.


LA MUJER LUNA:
Mi piel emite el color de la luna.
Mi ira crece con el recuerdo de mi padre desprendiéndose de mí.
Pronunció una palabra indescifrable y desencadenó mi descenso.
Me precipité en una caída que duró un universo de lluvias.
Penetré la oscuridad.
Penetré las sombras inertes.
Penetré el silencio que cristaliza los vacíos magnánimos.
Penetré el arco etéreo, aún desprovisto de estrellas.
Ante mis ojos desfilaron innumerables secuencias cíclicas y verticales de fluidos crepusculares, elipses concéntricas, opacidades convulsionadas y estruendos atronadores.
Caí pesadamente en el centro de un gran círculo, un espacio plano, único e infinito.
Floté en medio del fuego líquido, y me pareció que la creación de mi padre era un engendro desordenado e imperfecto.
El omnipotente, el que todo lo sabe, el que todo lo hace, me había arrojado torpemente al centro del desorden y la hostilidad.
Huérfana, expuesta y vulnerable, observé como mi piel se teñía de rojo.
Deseé devorar a mi padre y lavar mis impurezas con su sangre.
Mi piel se escamó, y de cada escama surgieron múltiples plumas de todas las formas, texturas y colores. Mi plumaje empezó a elevarse, siguiendo el ritmo de mi respiración agitada. Ascendí por sobre el mar, incluso por sobre el viento, en todas las direcciones, pero no logré reconocer su rostro.
Desplumada, con la boca seca y los pechos doloridos, empecé mi segunda caída.
El derrumbe inevitable me condujo al centro de un círculo de agua y otros elementos indefinidos.
Entones volví a escuchar la voz de mi padre. Me ordenó que caminara hacia el origen de la sustancia.
Caminé durante ciclos eternos si reposar. Mojándome con cada lluvia, entumeciéndome con cada helada y reviviendo con cada floración.
Presencié el nacimiento de cada una de las estrellas.
Caminé sobre piedras, arenas y cenizas hasta que mis pies sangraron a borbotones.
De mis heridas surgieron el odio y la destrucción.
Recién entonces comprendí que estaba desnuda.
Unté mis manos en mi propia sangre y teñí mi cuerpo de rojo, mi piel enrojecida por segunda vez. Mi rostro rojo, desfigurado por el hambre y el cansancio se reflejó en el agua, causándome primero curiosidad y después repugnancia. Tomé cortezas de un árbol y me cubrí con una gran máscara.
Seguí caminando, y casi sin fuerzas llegué hasta un rincón donde oriné.
A pesar de mi impotencia y padecimiento, persistí en mi senda hasta retornar al punto inicial.
A mi paso habían crecido hierbas, quebradas, flores, montañas y todas las tierras necesarias.
Me sumergí en el fuego líquido, y volví de las profundidades, transfigurada e irreconocible.
Sola en la inmensidad de la nada y del todo empecé a dibujar uno a uno todos los signos del lenguaje.
De mi boca surgieron primero palabras, luego insectos, luego pájaros y finalmente mariposas.
Todo se había llenado de vida, adquiriendo sentido y unicidad.
Mi padre recompensó mi obediencia y colaboración enviándome un ser con quién me apareé y poblé la tierra.
Era una fuerza escamada, grumosa y gris, que se escondía detrás de las piedras, tomando su color y camuflándose en ellas.
Tenía la capacidad de retener a las aguas y ahogar a nuestros hijos.
En las noches de calor excesivo, se adhería a mí, como a un tronco:
Desarticulando mi rigidez.
Salando mi piel.
Acariciando mis muslos, humedeciéndolos.
Penetrándome repentinamente, y volviendo a salir exuberante para aglomerarse en montones que se enroscaban en mis tobillos asimétricamente.
Desde ahí, elegía a algunos para tragarlos, mientras los demás empezaban a subir cadenciosamente otra vez.
Durante algunas eras fue así.
Una noche mi madre se eclipsó y mi piel dejó de emitir su color.
Recordé a mi padre.
Recordé la palabra con la que desencadenó mi descenso.
Me enfurecí, reí con envidia y la pronuncié.
Todo se cubrió de fuego mientras me encumbraba.
Me deleité con mi gran exterminio.
Yo era el origen y el fin de todas las cosas.
Mi padre comenzó a hacer llover.
Todo se inundó, pero el fuego siguió elevándose.
Enaltecida, seguí acercándome a mi padre, incluso casi pude vislumbrar su rostro, pero me cegó arrojándome mi propia piel ensangrentada, con la que me cubrí antes de empezar a caer por tercera vez.
Me precipité en una caída que duró un universo de lluvias.
Penetré la oscuridad.
Penetré las sombras inertes.
Penetré el silencio que cristaliza los vacíos magnánimos.
Penetré el arco etéreo, aún desprovisto de estrellas.
Huérfana, expuesta y vulnerable, observé como mi piel se teñía de rojo y se disponía a trashumar.

Trashumancia fue escrito en Septiembre de 2005, y fue parte del ciclo de lecturas dramatizadas "La otra Voz" en bar SOFA durante Octubre del mismo año.

7 Comments:

Blogger Sólo Felipe said...

Hola roxi, que lindo el relato. A veces tan crudo y a veces tan tierno... algún día me gustaría tener la capacidad de expresar ideas e historias de esa forma... quizás algún día lo logre.

1:46 a. m.

 
Blogger boris said...

roxi
que texto!!, Caminé durante ciclos eternos ... me gusto eso
en mi post..el director postulo 3 veces al fondart..hasta ganar, espero que te de animo esa experiencia, que los sueños se cumplan, un abrazo, boris
pd espero que el fin de semana te de fuerzas para el animo

10:18 p. m.

 
Blogger Neblina said...

Roxi:

Impactante el texto, aunque a veces me dejo un poco confundida eso si. :p

Ojala que tu convocatoria para los dadores de sangre arroje buenos resultados, y espero que esa señora se mejore. Parece que tambien te toco rabiar con blogger, otro reclamo en contra de las maquinas.

Cariños, nos leemos.

2:11 a. m.

 
Blogger Pacita said...

Me encanto !!!! lo encuntro potente de verdad esto de la identidad, la ofandad, el desamparo y el dolor ... Al final son las cosas que nos hacen estar siempre escribiendo y creando ...
! Felicitaciones !

8:08 a. m.

 
Blogger Boz said...

por algo los libros nunca desapareceran y es q este tipo de cosas definitivamente tengo q leerlas en papel sino no las sieno.

genial pedaso de texto, claro q tuve q leerlo como 3 veces por esto q te digo, me pasa siempre.

salu2 y un abrazon amiga virtual.

9:54 p. m.

 
Blogger Parisgaladriel said...

Esta muy bonito el escrito. Mágico. Por eso me encanta pasar por aca.

11:17 p. m.

 
Blogger El Deivid said...

No está mal el relato: te contaré todo lo que he pensado a la vez mientras lo leía:
-La luna en su estado más primitivo, cuando todavía era magma incandescente. Todavía no se conoce el origen exacto de la luna, tres teorías: un cuerpo extraño a la Tierra y atrapado en su órbita, un trozo de la Tierra que se enfrió aparte, y un tercer cuerpo que chocó con ella, separando Tierra y Luna.
-La obra de Mecano "Hijo de la Luna", en la que la Luna desea tener un hijo humano, logrando que nazca de una hembra gitana. Su marido, al ver que es de tez blanca como la luna, mata al niño pensando que es hijo de un payo.
-He imaginado el relato como si fuera una obra de teatro, Luna es una mujer ligera de ropas, ataviada tan sólo con un vaporoso vestido y pintada de blanco. Luna realiza danzas circulares como el astro mismo. La obra es trágica y la actriz lo refleja en su rostro. En unas escenas, ella se tiñe de rojo. Al final, ella muere y se vuelve como la Luna fría de nuestros días.

Así es mi mente a veces, como las imágenes de un videoclip.

Un abrazo muy fuerte Roxi. Escríbeme un día de estos a mi correo!

9:58 a. m.

 

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