Una disgresión, de alguien que pretende dedicarse a escribir. Una especie de collage irregular, con ideas, uno que otro chiste, algún titular de diario, canciones, inquietudes, cualquier cosa que me diga algo, y que le diga algo a los demás.

agosto 02, 2010

Un sueño diario. Sueño nº1: BENEDETTI

He tenido abandonado este espacio durante mucho tiempo, hasta he llegado a pensar que debiera suspender for ever, pero me da pena, le tengo cariño.

Le he dado un par de vueltas y he decidido que mientras me dan ganas de escribir en serio, de compartir mis vivencias, voy a actualizar haciendo un ejercicio que antiguamente hacía con libreta y lápiz: intentar capturar mis sueños, anotando apenas despierte todo lo que más me quede.

Así que ahora cuando pasen tendrán por acá un sueño diario. Si es que sigue pasando todavía gente, y bueno si no ... será como una botella con mensaje arrojada al mar (lugar e imagen que tanto amo)

El lenguaje de los sueños siempre me ha inquietado y seducido, así que intentaré escribir con el mayor detalle posible y fielmente, aunque a veces eso se complique por mala memoria, confusión o bloqueos varios. Además quizás la narración del sueño no siempre será tan pura, por que vendrá de la mano con asociaciones, pedacitos de canción, recuerdos e imágenes que a su vez desencadena el sueño mismo.

Quizás todo resplandece se vuelva más hermético, hasta perturbador, ¿o a ratos fome?, por que no siempre los sueños se guardan con vividez, o no siempre son tan intensso, pero qué hacerle, lo voy a intentar y ya se me metió la idea en la cabeza.

Acá va el primer sueño.

BENDETTI

Suena de fondo la música dulce y tibia de Salif, ahora que lo acabo de descubrir a través de la letra de una canción de Tomás González. Sobre eso, ruido de motores a lo lejos, y encima una voz en off que no sé de dónde proviene recita versos de Benedetti que me aburren un poco.

La voz es de hombre y viene cargada de la humedad de la niebla, proviene de una niebla densa que de a poco inunda toda la habitación. No, no es la habitación, son los discos de Salif en la cocina, y tu cara dibujada en la pared.

Observo un monitor que está sobre la mesa, al lado de un café frío y de un pedazo de pan añejo.
La pantalla muestra imágenes relativas a lo que dice la voz en off (a los versos de Benedetti). Las imágenes no son textuales, ni calcadas de las palabras. Son, evocan otras cosas, pero están muy ligadas a esa voz lenta que me adormece. ¿Ya dije que me aburre?
Las imágenes no las puedo percibir completas, hay un sector del monitor, que está cubierto de un cuadro negro, que oculta las imágenes atrás. El cuadro negro ocupa una gran porción del monitor, por lo menos un 70%, solo percibo lo que se escapa por las orillas. Algo se escapa, hay una pequeña fuga.
Las imágenes parece que son de mar, el agua a ratos es clara y a ratos está turbia.
La voz de niebla se va incrementando, las palabras de Benedetti suenan arrastradas. Pienso en Benedetti y en mi adolescencia. Ahora me veo adentro del monitor leyendo La Tregua de un solo tirón en una madrugada de invierno, y llorando hasta quedar sin lágrimas.
Desde el monitor me sonríe una amiga de esa época, quién ahora ha desubierto que la danza árabe es su gran pasión, así como yo he descubierto cuánto amo el buceo, y el camino salado que eso constituye. El camino salado que debo seguir. La sal del mar es como mi camino amarillo. Soy una Dorothy a quién al voz de Benedetti la aburre una enormidad.
¿Por qué me aburre si antes me gustaba tanto?
El monitor (más bien las orillas que no están cubiertas por el cuadrado negro) dejan fugarse parte de una imagen, en la que estoy viendo el mar, y recitando justo en el último segundo del atardecer COMO SI FUÉRAMOS INMORTALES. Eso no me aburre, me llena de fuerza.

1 Comments:

Blogger Ma. Antonieta said...

me alegra tanto que no lo cierres, yipi!!!

12:40 p. m.

 

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