Una disgresión, de alguien que pretende dedicarse a escribir. Una especie de collage irregular, con ideas, uno que otro chiste, algún titular de diario, canciones, inquietudes, cualquier cosa que me diga algo, y que le diga algo a los demás.

agosto 24, 2009

Loza, canciones y recuerdos

Estaba lavando la loza anoche, y esuchaba canciones muy diversas, lo que me regalaba la radio aleatoriamente.

Algunas cosas hermosas como Alagados de los Paralamas-do-sucesso; o Dulce Condena de Los Rodríguez.

Para mí Los Rodríguez siempre van a ser Madrid, yo perdida, sola caminando feliz en unas mañanas heladas y energizantes.

Y los Paralamas siempre van a ser mi amiga Dina, en sus días más felices, en nuestra adolescencia estúpida, eufórica, ebria a ratos. Tan perdidas, tan vulnerables, tan frágiles las dos a pesar de tener todo tan fácil, tan disponible o quizás por lo mismo.

Pensaba estas cosas mientras estaba métale esponjita, quix y platos.

Pensaba también en lo extraños que somos los seres humanos. En lo extraña que soy, sobre todo en mi forma de relacionarme con otras personas, en mis posibles formas de llegar a querer.

Paréntesis 1: (querer, que difícil palabra)

Paréntesis 2: (las pocas veces que me decido a salir de mis bloqueos y de mi soledad tan cómoda).

También pensaba en que parece que tengo un imán para la gente rara.

En esa idea estaba cuando apareció en la radio "It could be Sweet" de Portishead, y me transporté de inmediato mentalmente a un bar en Orrego Luco, a un atardecer de primavera hace 1500 años atrás.

Sentada conversando al son de una cerveza tibia, con quién en ese momento yo consideraba el amor de mi vida, amor patológico, infantil, platónico, pero amor a fin de cuentas (me parecen ahora tan ridículas estas palabras juntas): Un hombre bastante niño, probablemente más confundido que yo, más miedoso que yo. Los dos hablando desde una postura, desde una máscara, aunque de a poco el alcohol iba dejando salir el lado más espontáneo, más real.

Y yo tan estúpidamente hablándole de mis afectos (tengo una honestidad compulsiva que me juega muy en contra), de mi obsesión por él, con mi corazoncito en una frecuencia exagerada al borde del infarto. Y él, riéndose como un loco, diciéndome que su problema conmigo era que no sabía cuándo yo le hablaba en serio y cuándo estaba bromeando. Y la verdad es que se equivocaba todo el tiempo, y eso nos causaba mucha gracia.

Le gustaba mi sentido del humor, un tanto irónica, creía que por eso yo sintonizaría mucho con su padre P1 (un escritor a quién admiro bastante) P2 (y yo pensaba entonces por qué estamos perdiendo el tiempo de esta manera, preséntame a tu papá mejor, y pronto)

Y a veces cuando paso por Pedro de Valdivia con 11 de Septiembre me acuerdo de ese atardecer de primavera, de ese atardecer dorado, tan extraño, pero tan lindo.

Pasa el tiempo, pasan más canciones, y los lugares se van cargando de recuerdos. Es curioso como en un par de cuadras, periódicamente me re encuentro con gente que ha sido importante en diferentes etapas de mi vida. Ayer mismo en el cerro, la Dominique, la Jéssica. Y en otros domingos, siempre por ahí cerca, otras personas, todas con su carga.

Son como lugares gravitantes, en los que me reitero con todas mis indecisiones.

Hoy me acuerdo de otros momentos más cercanos, de otros seres humanos extraños, de otros miedosos, de otros confusos (yo incluida por supuesto, me veo desde afuera por micromomentos).

Más recuerdos: Me llegan un par de miradas nerviosas, calientes, cortadas. Una caminata acelerada por Santiago centro. Un mentón temblando ligeramente. Una mano húmeda, como los pensamientos.

Quiero dejar de pensar un rato y Autopista de Javier Barria, me viene demasiado bien, ahora que estoy tecleando, ahora que la loza y los recuerdos mal editados quedan atrás. "Autopista" me identifica en este perezoso mediodía de lunes.

Nos creemos todos tan especiales, tan únicos, y las historias en verdad se parecen tanto. Me llego a atorar de la risa. Me río hasta el cansancio, pero después me da pena, por que me acuerdo de Boris Vian y de su célebre "El humor es la cara civilizada de la desesperación."

Le subo el volumen a mi pantalla del PC, "Cortinas Naranjas" me reconforta enormemente.

9 Comments:

Blogger arawaco said...

Recuerdos que seguirán el camino y nos mostrarán sonrisas al son de los trastos
jijijij

11:59 p. m.

 
Blogger AngeLito said...

Comparto contigo eso de sentirnos especiales y únicos... pero por qué, por ejemplo, cuando nos enamoramos nos sentimos identificados con tanta canción cebolla que sale en la radio?

Me han dado ganas de escribir nuevamente, pero no he tenido ideas claras. Que increíble, mientras menos tiempo tenía, más cosas mi mente imaginaba... será que quería escapar de todo a través de las letras? no sé, tengo esas ganas de escribir... haré un esfuerzo para que se concreten.

Saludos Roxi.

2:02 p. m.

 
Blogger Ma. Antonieta said...

Increible lo que pasa por tu mente con un poco de Quix en las manos!! definitivamente eres un espíritu viejo, super pleno y feliz!!

2:57 p. m.

 
Blogger Pamela said...

MIs recuerdos siempre van acompañados de canciones también ¿será así para todo el mundo? capaz que no. Ahora cuando pase por Orrego Luco pensaré en Roxi y su amor lejano. Un beso

5:50 p. m.

 
Blogger Pamela said...

P.S: Debo cambiar de detergente para los platos

5:51 p. m.

 
Blogger El Mostro said...

¡Excelente post! Me encantó. Sobre todo la frase respecto a la soledad tan cómoda. Me hiciste pensar mucho, cosa rara, porque los mostros no pensamos.

Un beso desde Mosterio.

p/s: ¿quix? ¿lavavajilla?

11:32 a. m.

 
Blogger Nocheoscura said...

¡Qué bonito! La gente viene y va, los recuerdos también.

4:17 p. m.

 
Blogger Brujería Tolteca said...

Esto me gusto y es muy cierto:

"Nos creemos todos tan especiales, tan únicos, y las historias en verdad se parecen tanto. Me llego a atorar de la risa. Me río hasta el cansancio, pero después me da pena, por que me acuerdo de Boris Vian y de su célebre "El humor es la cara civilizada de la desesperación."

Y a la vez somos unicos...pero en la Unidad y la semejanza...cuesta entenderlo y asumirlo, pero ahi esta la esencia de la felicidad... la añoranza no es por siempre...basta que solo una perona cumpla sus sueño alegres para que tu o yo tambien podamos...un gran abrazo; Claudio.

10:30 p. m.

 
Blogger Cathyta... said...

Yo creo que en realidad somos todos especiales y únicos. Independiente de que las historias puedan parecer parecidas, en realidad, no lo son. Ni las personalidades, ni los gestos ni absolutamente nada.

A veces los sentimientos pueden compararse, algunas veces la nostalgia es la que se comparte... pero en individualismo es supèrior, todos tienen su momento, sus recuerdos, su manera de superarlo y sus tiempos...

O eso es a lo que a mi parecer, ocurre... abrazos!

4:19 p. m.

 

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