Una disgresión, de alguien que pretende dedicarse a escribir. Una especie de collage irregular, con ideas, uno que otro chiste, algún titular de diario, canciones, inquietudes, cualquier cosa que me diga algo, y que le diga algo a los demás.

julio 20, 2009

Después de

Después de tanta caminata altiplánica.

Después de tanta risa sincera y visceral.

Después de tanta sal y tanto sol sobre la piel (sal y sol, me gusta eso).

Después de la vastedad del desierto al ritmo de mis canciones favoritas.

Después de imaginar la vida de los primeros atcameños caminando por los sitios arqueológicos, por los rastros de lo que fue su vida.

Después del frío intenso en el dulce /imponente amanecer de los geiers del Tatio.

Después de cabalgar, 20 años después (y sentir la misma alegría inexplicable que cuando era niña).

Después de tanta sana y sabrosa Quinoa (y bien preparada por manos atacameñas, a diferencia de mi pegoteada / malograda versión urbana)

Después de tanta estrella fugaz (y tantos, más bien uno solo, deseos dispersos al viento)

Después de tantos secretos compartidos y reiterados hasta el aburrimiento y la carcajada, en una alegría excesiva generada por la emoción del viaje y de la embriaguez.

Después de un atardecer incendiado en el espejo de agua de Tebenquiche.

Después de tanta palabra Kunza, de los vestigios de una lengua casi muerta, de la interrogante de tantos nombres que no podemos responder.

Después de la sonrisa inocente de una niña hermosa, que comparte nuestras locuras y se ríe un poco de nosotras, de lo locas que estamos su mamá y sus amigas.

Después de la fusión altiplánica, de la bandera Aymara tiñendo todo de multicolor.

Después de caminar por la nieve para llegar a las lagunas sagradas en medio de la cordillera.

Después de cerros hembras con nombre de madre.

Después de tanta amistad, de tanta naturaleza, de tanta renovación.

Después de todo esto, se me hace un poco difícil volver a la rutina, al ruido, a la ciudad.

Necesito que por un momento todo permanezca mudo lejano. Pero después sonrío reconfortada, me miro las manos, y me siento (como tantas otras veces) una persona extremadamente afortunada, agradecida de la vida (suena la Violeta en este momento en mi interior).


Silencio.

Ahora nuevamente el ruido de la ciudad resulta tan próximo, tan cercano, y eso me gusta por que me recuerda por contraste todo lo demás.

Es un anuncio de renovación, de cambio, de energía a borbotones.

Voy a ir escribiendo de a poco de todo esto, para tratar de compartir todo lo que mis ojos vieron, todo lo que mi piel percibió y que ahora está palpitando acá adentro.

6 Comments:

Blogger arawaco said...

Resplandencen aquellas energías guardadas en el sitio de la magia, emanando cuando el espíritu está preparado para verlas salir.
;)

11:00 a. m.

 
Blogger Ma. Antonieta said...

qué rico, nada mejor que unas carcajadas compartidas a todo pulmón entre buenas amistades y una vista del desiertoal atardecer. Definitivamente eres afortunada!!

6:18 p. m.

 
Blogger omar said...

Después de leerte e imaginarte desértica, lumínica y estrellada en esa inmensidad...
después de saberte saboreando la quinoa de mi bisabuela Tomasa...
después de sentir el desierto palpitante en la risa loca de las mujeres y los niños...
después me puse a escribirte
un abrazo

2:54 a. m.

 
Anonymous Viv. said...

¿Había flores en el desierto?
De Chilito conozco desde La Serena a Chiloé; nada más. Te leo y me dan ganas de escuchar a Viola.

Besos.

11:22 a. m.

 
Blogger Mariana said...

Que lindo viaje que hiciste!
Aguardo ansiosa que sigas contando sobre el...

10:11 p. m.

 
Blogger Cathyta... said...

No sé si te comente estas palabras, pero lo cierto es que detallas en profundidad lo que fueron esos días maravillosos para todas... ¡Que mejor que las risas para recargar las pilas! jojojo, nada nada lalala

5:17 p. m.

 

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